2021

Este coworking ubicado en el barrio barcelonés de l’Eixample se ha desarrollado aplicando parámetros de bienestar, relacionados con estudios de neurociencia aplicada a la arquitectura.

 

La mayoría de ellos tienen que ver con la proporción, la materialidad, la flexibilidad y el uso de luz natural y artificial. Pero también se ha estudiado la forma de orientarse y moverse por las diferentes áreas, así como el tipo de vegetación, especialmente en la terraza exterior, que actúa como gran pulmón verde en el interior de la manzana (continúa descripción abajo).

Atrio

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El edificio estaba destinado a aparcamiento y empezamos estableciendo las proporciones del espacio. Combinamos pequeñas salas de altura simple, a modo de cajas insertadas en el volumen existente, con las generosas áreas de relación y el gran atrio central, para permitir así actividades con diferentes nivel de concentración.
Este gran doble espacio permite hacer llegar la luz a la planta inferior e identificar el lugar en todos sus niveles. Esto facilita la orientación en el espacio, reconociéndolo y teniendo siempre un punto de referencia enfatizado por las palmeras que actúan a modo de hito paisajístico. La escalera principal y las gradas colgantes potencian su papel de conexión y se plantean como lugares propicios para la relación de sus usuarios además de favorecer el movimiento físico y evitar el sedentarismo.
Tanto la iluminación natural como la artificial se plantean intentando reproducir el espectro de la luz solar a lo largo de un día acompañando así los ritmos circadianos: se empiezan las mañanas con una iluminación azulada, para estimular la actividad física y mental. Se vuelve más intensa a las horas centrales- la luz cenital de los lucernarios en cubierta- y la luz artificial se va transformando en cálida y anaranjada a las últimas horas, para permitir entrar en modo relax al final de la jornada.
La materialidad se ha aplicado con criterios de sostenibilidad y bienestar, priorizando el uso de aquellos más naturales porque emiten menos toxicidad al ambiente. Los paneles divisorios son de gres con un grado de porosidad adecuado para permitir la regulación de la humedad del ambiente interior. La madera también se ha escogido por estas características y por sus connotaciones de confort y calidez. Se han utilizado paneles de absorción acústica tanto en los forjados de la envolvente como en las salas de despachos o reuniones. Las pinturas propuestas son minerales y al silicato. Las alfombras y textiles son de fibras naturales y el mobiliario ergonómico y adaptable a diferentes alturas ya que favorecer una adecuada postura corporal durante toda la jornada de trabajo es fundamental.

 

Por último, gracias a la flexibilidad de las cajas, que permite la adición o segregación de estancias mediante el uso de paneles ligeros, se ha conseguido una oficina versátil, que responde al actual paradigma de combinar espacios abiertos y cerrados según las necesidades de cada empresa que convive en el espacio de trabajo resultante.
Todos estos parámetros determinan la calidad del ambiente interior que incide en el bienestar de las personas que trabajan en la oficina.


Anteproyecto planteado en nuestra etapa de socios de Nook Architects.

Desarrollo y materialidad del proyecto realizados por NeuronaLab, actualmente en fase de diseño de detalles constructivos.